La persona que tenés enfrente
es más interesante de lo que creés.
Todos guardamos algo que nunca contamos, y nunca sabés con qué te puede salir el otro. Estos juegos son la excusa para ir más allá de la superficie: en una cita, con tu vieja o con tu viejo.
“Lo usé con mi viejo que es una piedra, literalmente no habla. (…) Nunca en 22 años lo escuché hablar de sentimientos.”
“Fuimos a la segunda cita y llevé el juego impreso. Pasamos de hablar del clima a contarnos cosas que ni mis amigas saben de mí.”
“Nos pusimos a charlar y me terminó confesando que a mi edad ella estaba aterrorizada de equivocarse. Terminamos llorando abrazadas jajajaj”
“Las preguntas de nivel más profundo me sacaron cosas que en cinco citas normales no hubiera preguntado. (…) ahí es donde realmente conocés a alguien.”
“Te juro que pensé que mi viejo me iba a sacar cagando xq odia todo esto, pero nos quedamos en la sobremesa como 3 horas. (…) Fue como hablar con un amigo.”